Konishywa

Mayo 15

(Fuente: sextattoos)

Mayo 10
Mayo 10
fondasanfrancisco:

Filete de res en salsa de morcilla ahumada, epazote, jerez, chile pasilla y jocoque. Este plato se me ocurrió el otro día que iba caminando por la sección de embutidos del super. Cuando vi la morcilla de inmediato la subí al carrito y comencé a imaginar lo que haría con ella. Por las notas ahumadas que tiene me pareció que lo más sensato sería hacer una salsa que llevara chile pasilla y epazote. Lo anoté en un cartoncillo y seguí comprando cosas. Ya en casa hice la salsa y me di cuenta que se me había olvidado comprar el filete. Como todavía era temprano fui vuelto madre al súper y al pasar por la vitrina de los quesos vi un bote de jocoque fresco. Entonces se me ocurrió terminar la salsa con el chingado jocoque. Deambulando por otro pasillo vi una caja de arroz negro italiano: mágicamente encajó en la fórmula y con un aguacate que conseguí después armé el plato de la foto. El arroz lo cocí y lluego le agregué un guiso de cebolla con jengibre y ciruela pasa. El resultado es un plato complejo, con una gran gama de sabores y texturas. Es una gran experiencia. No estaba de humor para tomar vino así que no tengo idea de qué uva o mezcla de uvas le pueden ir mejor. Sospecho que un blanco amaderado y con cuerpo, pero habrá que ver algunos tintos también. El caso es que el plato me gustó tanto y me quedó tan chingón que lo voy a meter como protagonista en la degustación nueva de mi restaurante. Pero, lo más importante: disfruté muchísimo ejecutarlo, desde su concepción hasta su fase final en la mesa.
Provechito, oiga.
Mayo 8

fondasanfrancisco:

Filete de res en salsa de morcilla ahumada, epazote, jerez, chile pasilla y jocoque. Este plato se me ocurrió el otro día que iba caminando por la sección de embutidos del super. Cuando vi la morcilla de inmediato la subí al carrito y comencé a imaginar lo que haría con ella. Por las notas ahumadas que tiene me pareció que lo más sensato sería hacer una salsa que llevara chile pasilla y epazote. Lo anoté en un cartoncillo y seguí comprando cosas. Ya en casa hice la salsa y me di cuenta que se me había olvidado comprar el filete. Como todavía era temprano fui vuelto madre al súper y al pasar por la vitrina de los quesos vi un bote de jocoque fresco. Entonces se me ocurrió terminar la salsa con el chingado jocoque. Deambulando por otro pasillo vi una caja de arroz negro italiano: mágicamente encajó en la fórmula y con un aguacate que conseguí después armé el plato de la foto. El arroz lo cocí y lluego le agregué un guiso de cebolla con jengibre y ciruela pasa. El resultado es un plato complejo, con una gran gama de sabores y texturas. Es una gran experiencia. No estaba de humor para tomar vino así que no tengo idea de qué uva o mezcla de uvas le pueden ir mejor. Sospecho que un blanco amaderado y con cuerpo, pero habrá que ver algunos tintos también. El caso es que el plato me gustó tanto y me quedó tan chingón que lo voy a meter como protagonista en la degustación nueva de mi restaurante. Pero, lo más importante: disfruté muchísimo ejecutarlo, desde su concepción hasta su fase final en la mesa.

Provechito, oiga.

Mayo 8

(Fuente: sextattoos)

Mayo 8

(Fuente: sextattoos)

Abr 29

(Fuente: sextattoos)